Hermanos Montfortianos de San Gabriel

En el siglo XVIII, vivía en Francia un misionero, Louis-Marie Grignion de Montfor. En cuanto se propuso evangelizar al pueblo, se sintió llamado por el Espíritu Santo a reunir discípulos que vivieran el Evangelio como él lo vivía, «a lo apostólico». Para ayudarle en su misión, llamó a algunos Hermanos, compartió con ellos su estilo de vida y «los unió a él en la obediencia y la pobreza», según él mismo dice en su testamento.

Cuando murió, los confió a la Providencia para que continuaran su obra, especialmente a través de las «escuelas de caridad». En 1722, la comunidad se instaló en Saint-Laurent-sur-Sèvre, cerca de la de las Hijas de la Sabiduría, gobernada por María Luisa de Jesús. Los hermanos vivieron con los padres formando la Comunidad de los Misioneros del Espíritu Santo. Además de las escuelas de caridad, los hermanos se dedicaban al trabajo de las misiones y al servicio de lo temporal.

Gabriel Deshayes, que fue nombrado Superior de las comunidades montfortianas en 1821, dio un nuevo impulso a los hermanos. En 1824, había más de 40 novicios dispuestos a pronunciar los votos de castidad, pobreza y obediencia. El Superior priorizó la profesión docente. El rápido aumento del número de hermanos educadores le llevó a organizarlos en un instituto autónomo: los «Hermanos de la Instrucción Cristiana del Espíritu Santo», que, tras su muerte en 1841, se independizaron.

Desde entonces, este Instituto, que fue reconocido legalmente para toda Francia en 1853 con el nombre de Hermanos de la Instrucción Cristiana de San Gabriel, se desarrolló encargándose de la educación de los niños del pueblo y de los sordos y ciegos. A finales del siglo XIX, cruzó las fronteras de Francia para establecerse en Canadá y luego en varios países europeos. El Instituto se convirtió en una congregación pontificia en 1910. Hoy en día, su actividad misionera se extiende a todos los continentes en fidelidad a la Iglesia y a sus orígenes.