Descripción

 

¿Qué es la Asociación Gabrielista Montfortiana (AGM)?

El 29º Capítulo General nos gratificó con la idea de la asociación y sugirió que podría realizarse en cuatro etapas:

a- formación en responsabilidad y asociación;

b- compartir el carisma montfortiano gabrielista;

c- compartir la misión monfortiana gabrielista;

d- compartir nuestra identidad y nuestros compromisos fundamentales.

 Diferentes formas de asociación montfortiano gabrielista

    1. Los colaboradores son laicos que trabajan con los hermanos o son personas con las que los hermanos trabajan. Comparten nuestra misión en diferentes grados según la calidad de sus compromisos, sus habilidades y su sentido de la misión.
    2. Algunos colaboradores desean comprometerse más estrechamente con el proyecto misionero (en el sentido más amplio del término) de los Hermanos de San Gabriel. Se trata, por tanto, de una elección voluntaria. Esto es posible para toda persona de buena voluntad, cristiana o no. Son colaboradores de los hermanos en el proyecto educativo en todo el mundo.
    3. La institución puede invitar a los laicos a compartir responsabilidades (liderazgo, dirección, administración, etc.).
    4. Otras personas, que no necesariamente comparten nuestra misión, están interesadas en la espiritualidad y el carisma montfortiano. Estos son los «Asociados Montfortianos».
    5. Otros, sin embargo, desean vivir con los hermanos compartiendo su vida comunitaria. Para algunos, este compartir la vida puede llegar hasta el deseo de compartir la identidad de los hermanos a través de un compromiso religioso personal en la congregación. Se convierten entonces en miembros del Instituto.
    6. Por último, están los que colaboran activamente en nuestra misión o de forma más distante, en organizaciones (ONG, asociaciones, organizaciones internacionales…) con las que trabajamos de forma especial, en los ámbitos del desarrollo, la justicia, la paz y la integridad de la creación. Esto se llama trabajo en red.

El contexto de los asociados de la Misión  Compartida montfortiano gabrielista

Hoy en día, somos cada vez más conscientes de la dignidad y la libertad de las personas, de los derechos y de la igualdad entre todos. Existe un deseo de participación democrática en la previsión, la toma de decisiones y la ejecución. Muchos consideran que la participación solo será genuina y plena si se vive en el reparto de la organización, la toma de decisiones y la ejecución. Aquí y allá vemos manifestaciones contra el dominio de los poderes en la sociedad. Tales movimientos también existen en la esfera de la participación de grupos marginales como los inmigrantes, las personas de otras castas, las minorías y las mujeres. El resultado es la necesidad de respetar la especificidad y el pluralismo de las identidades. Todo esto nos conduce a una democracia participativa y pluralista.

Hoy en día, por muchas razones, los laicos quieren estar asociados a la vida y misión de la Iglesia y no ser considerados como servidores, ayudantes o incluso meros colaboradores.

Un nuevo paradigma en la Iglesia

A la luz de la igual dignidad de todos los cristianos, el papel del clero y de los religiosos es facilitar y coordinar, no dominar, representar o servir de mediadores. Son diferentes solo por sus funciones y no por su esencia. Entendemos que la universalidad y diversidad de los carismas está al servicio de la comunidad (1 Cor 12). El liderazgo es también un carisma especial, pero no es un título para recibir honores u obtener un poder particular. Las personas responsables son elegidas y liberadas das por la comunidad para el servicio, pero no se las separa de los demás.

La existencia de grupos de asociados (una forma de asociación) se ha convertido en una realidad creciente en la Iglesia en los últimos 50 años. Como resultado de la invitación del Vaticano II a la renovación, ha habido un interés en cómo unir y vivir carismas comunes en diferentes estilos de vida. Los grupos de asociados, compuestos por laicos y miembros de congregaciones religiosas, han encontrado en cada uno de ellos una atracción común para compartir el carisma y la misión de un instituto.

(Partenariat – orientations générales – pages 21-24)